El documento analiza la situación del aborto en Honduras entre 2016 y 2024. Señala que, aunque el marco legal sigue siendo igual o más restrictivo que en 2015, ha habido cambios importantes en la forma en que la sociedad habla del tema: ya no es un “secreto a voces”, sino una demanda visible impulsada por organizaciones feministas y de mujeres.
También plantea que no existe una sola experiencia de aborto, sino múltiples formas de vivirlo, muchas de ellas percibidas como liberadoras, a pesar de su carácter clandestino. Finalmente, el documento destaca la ausencia del Estado tanto en la prevención como en la atención de esta realidad.