PRONUNCIAMIENTO
El regreso de Juan Orlando Hernández a Honduras no es el regreso de un ciudadano más: es la garantía de que la impunidad sigue teniendo dueño.
No solo regresa un narcotraficante condenado, regresa un criminal: vuelve el responsable de la expulsión de miles de hondureñas y hondureños de su propia tierra; del saqueo al Instituto Hondureño de Seguridad Social, del desvío de millones y millones de Lempiras de fondos públicos para financiar su propia campaña presidencial; de la militarización, de la persecución y el asesinato de estudiantes, de líderes y lideresas sociales, de indígenas, de campesinas y campesinos. Vuelve quien es responsable de la regresión de derechos para las mujeres, de la venta en pedazos del territorio a manos de las zedes, de las muertes en el país durante la pandemia por COVID-19 y en las inundaciones provocadas por los huracanes Eta e Iota.
El regreso de Juan Orlando Hernández respaldado por todas las estructuras del estado, es un intento de borrar lo que es: un criminal y esto no debería celebrarse; debería castigarse, debería dar vergüenza.
La consigna ya no puede quedarse en «Fuera JOH». Hoy debe convertirse en una exigencia de juicio y castigo por todos los crímenes cometidos contra este país.
Que Juan Orlando vuelva, protegido, con privilegios, y perdonado por Estados Unidos, pero sin responder por sus crímenes ante el pueblo hondureño solo demuestra la seguridad de la impunidad. Es la seguridad de los asesinos de mujeres, de los asesinos de Isy Obed, de Soad Nicole, de Berta Cáceres, de los asesinos de campesinas y campesinos en el Aguán, de quienes asesinaron a cientos de pacientes al saquear el Seguro Social, de quienes desviaron fondos públicos para su propio beneficio, de quienes venden el país en pedazos, es la seguridad de todos ellos que sus crímenes quedarán impunes.
Pero no, la impunidad no puede ni debe ser la regla de este país. Nosotras seguiremos luchando por la justicia que a diario intentan arrebatarnos. No permitiremos que nos roben la esperanza y la alegría de sabernos vivas. Nos convocamos a seguir luchando juntas, a seguir alzando nuestras voces, a nunca bajar nuestra cabeza y seguir adelante con dignidad aunque nos intenten detener.
Hoy más que nunca: Ni olvido, ni perdón.